EL CERRO BRUJO, UN MISTERIO DE LA CAPITAL

La vulcanología en Honduras es una ciencia con relativo poco estudio, quizá porque nuestro país, a diferencia del resto de países del istmo, no cuenta con volcanes de recientes erupciones o una historia documental ligada a ellos; es por esta falta de actividad reciente que en varios puntos de nuestra geografía, eventos naturales propios de volcanes son considerados como “leyendas o cuentos”, uno de esos eventos es lo que sucede alrededor de un accidente topográfico de Tegucigalpa conocido por todos como “El Cerro Brujo”

Es más fácil que un capitalino haya escuchado historias alrededor del Cerro Brujo que de lo que realmente es.

Una enorme lista de volcanes en Honduras

Como dijimos previamente, el tema de vulcanología ha sido poco estudiada por la comunidad científica nacional y el primer estudio a profundidad se realizó en la década de los 70 por el Doctor Williams McBirney quien demostró la existencia en Honduras de todos los tipos de volcanes en sus diferentes etapas de madurez y tipos de lava, por otro lado los registros internacionales reconocen al menos 4 volcanes como los de Utila, Zacate Grande, Isla del Tigre y una serie de volcanes en los alrededores del Lago de Yojoa, responsables de la topografía actual y cauces de los ríos de la zona tal como la caída de la Catarata de Pulhapanzak.

A través de las décadas estos estudios han sido ampliados por expertos nacionales y su resultado ha sido plasmado en el Mapa Geotectónico de Honduras, en donde en los alrededores del Distrito Central se han detectado 32 cuellos volcánicos los que tuvieron actividad hace millones de años, siendo la lista encabezada por el Cerro el Mogote, la Laguna del Pedregal y otros.

El misterioso Cerro Brujo

Cuando la ciencia escasea, las leyendas abundan, y en este tema de volcanes hay varias creencias populares basadas en supersticiones, las creencias y leyendas del Boquerón en Olancho, la historia del “Cerro del Mal Nombre” en Yoro y El Cerro Brujo de Tegucigalpa son algunas de ellas.

El Cerro Brujo, que con solo verlo se puede tener la sospecha que es un cono volcánico, debe su nombre de brujo a una serie de acontecimientos “misteriosos y sobrenaturales” que desde hace décadas se dicen, una de ellas es la relatada por Paula Mejía, vecina del lugar, y que cuenta:

“Mi Padre y yo vinimos desde Santa Lucía a comprar ganado a un sitio cercano al Cerro Brujo” Del cerro bajaba una inmensa bola de fuego que cayó a la tierra dando un gran estallido. Mi Padre me dijo que era “la tentación” que sale en los lugares donde las personas hacen pacto con el diablo. En ese momento mi cuerpo estaba completamente erizado y adormecido. A los pocos días de eso me enfermé de fuertes fiebres y convulsiones que solo se me fueron cuando me rociaron con agua bendita”.

Así como este relato pueden ver muchos más en este enlace de Xplore Honduras, todos coincidiendo en ciertos detalles particulares como “en la parte superior hay una cueva y de ahí emana un fuerte olor a azufre”, “los relojes se detienen y vuelven locos”, refiriéndose a relojes mecánicos y no digitales”, etc, detalles que si los asociamos al hecho que se trata de un cono volcánico comienzan a tener sentido, por un lado el relato de fuegos podría ser el reflejo nocturno de algún escape de gas, el olor del azufre definitivamente es asociado a los volcanes, la cueva podría ser el cráter y finalmente algunos volcanes expelen o han expelido del interior de la tierra materiales con características magnéticas que bien podrían tener ese efecto en los mecanismos de los relojes, al final el Cerro Brujo no es tan brujo como la gente ha creído, aunque es una curiosa fuente de leyendas dignas de contar. Honduras Is Great. TT/Hondudiario.